Crisis en el servicio de taxis: Más de 600 licencias están fuera de circulación
Licencias caucionadas: Una problemática en crecimiento
La situación que atraviesa el servicio de taxis en Rosario se refleja en la disminución de unidades disponibles en las calles.
Según datos oficiales del municipio, actualmente hay 606 licencias caucionadas, es decir, chapas que fueron devueltas temporalmente por sus titulares y que no se encuentran prestando servicio.
El tema fue debatido recientemente en la Comisión de Servicios Públicos del Concejo Municipal, donde representantes del sector advirtieron sobre el impacto que esta situación tiene en el sistema de transporte.
Qué son las licencias caucionadas
Las licencias caucionadas corresponden a permisos que sus propietarios entregan de manera temporal al municipio cuando no pueden mantener el servicio en condiciones reglamentarias.
Aunque algunos sectores señalaron que existirían unas 1.800 chapas en esta situación, desde el municipio aclararon que actualmente el número oficial asciende a 606.
La presidenta de la Comisión de Servicios Públicos, Anahí Schibelbein, explicó que muchas de estas licencias fueron otorgadas en convocatorias recientes para ampliar la flota y que, en algunos casos, ni siquiera llegaron a ser retiradas por sus adjudicatarios.
Menos taxis en la calle
Desde la Cámara de Titulares de Licencias de Taxis (Catiltar) aseguran que la cantidad de vehículos efectivamente operativos es considerablemente menor a la flota habilitada de 4.000 unidades.
Según estimaciones del sector, actualmente circulan entre 2.000 y 2.500 taxis, tomando como referencia los vehículos que cumplen con las inspecciones técnicas y los controles obligatorios.
José Iantosca, titular de Catiltar, sostuvo que la actividad enfrenta una combinación de factores que afectan su funcionamiento: la competencia de las aplicaciones de transporte y una situación económica que dificulta sostener la rentabilidad del servicio.
La dificultad para renovar los vehículos
Uno de los principales problemas señalados por los representantes del sector es la imposibilidad de renovar las unidades.
Horacio Yanotti, titular del Sindicato de Peones de Taxis, explicó que muchos propietarios no cuentan con recursos suficientes para reemplazar sus vehículos, mientras que otros directamente optan por dejar de prestar servicio debido a los bajos ingresos que genera la actividad.
Según indicó, actualmente obtener una licencia resulta más accesible que en otros momentos porque ya no se abona canon, pero la inversión necesaria para adquirir un vehículo continúa siendo elevada.
El impacto de las aplicaciones
Tanto los titulares como los trabajadores coinciden en que la expansión de plataformas como Uber, Cabify y DiDi modificó profundamente el mercado.
Desde el sector sostienen que la pérdida de usuarios hacia estas aplicaciones redujo la demanda de viajes en taxi y afectó la rentabilidad de los titulares.
A su vez, consideran que la reducción de la cantidad de taxis disponibles también favoreció el crecimiento de estas alternativas, generando un círculo difícil de revertir.
Menos unidades, menos empleo
La disminución de vehículos en servicio también repercute en el empleo.
Yanotti explicó que, mientras años atrás era habitual que cada taxi trabajara en dos turnos diarios, actualmente muchos vehículos apenas cubren una sola jornada laboral.
Esto implica una menor cantidad de puestos de trabajo para los choferes y una reducción en la oferta disponible para los pasajeros.
Expectativas ante cambios regulatorios
Desde el sector observan con atención el reciente fallo de la Justicia porteña que exige a los conductores de aplicaciones cumplir requisitos similares a los establecidos para taxis y remises.
Los representantes de la actividad consideran que medidas de ese tipo podrían contribuir a equilibrar las condiciones de competencia y brindar mayor previsibilidad a un servicio que atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años.



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